Generalmente, muchos de nosotros tenemos una exposición insuficiente a la luz solar. La mayoría de las veces, por falta de tiempo; en otras ocasiones, es voluntario por temor a contraer un cáncer de piel o enfermedades dermatológicas y, en otras, la exposición es ineficaz porque lo hacemos cubiertos de cremas de protección solar que bloquean la síntesis de esta vitamina. Así que lo riguroso y estrictamente efectivo sería tomar el sol unos 10-15 minutos al día en la región superior del tórax, sin crema de protección y entre las 10 y las 12 de la mañana o a últimas horas de la tarde, que es cuando los rayos del sol son menos perjudiciales y nos permiten exponernos libres de  cremas sin problemas.

La principal función de la vitamina D es regular el calcio en sangre y mantener fortalecidos nuestros huesos

La vitamina D ocupa un lugar muy importante en nuestro organismo. Su función principal es mantener unos niveles de calcio y fósforo en sangre normales. Participa en la absorción del calcio y contribuye a que se fije en los huesos, consiguiendo que estén fortalecidos y con menor riesgo de desarrollar osteoporosis.

Además, cada vez son más las funciones en las que se descubre que participa la vitamina D. Contribuye a la transmisión de los impulsos nerviosos y la contracción muscular, fortalece el sistema inmunológico e incluso en algunos estudios se está sugiriendo que mejora el funcionamiento del aparato circulatorio y respiratorio, reduce el riesgo cardiovascular en los pacientes diabéticos y fortalece el corazón. Queda también por confirmar si previene el cáncer de mama, cáncer de colon y recto, hipertensión arterial, asma y síndrome metabólico.

Además de con la luz solar, la vitamina D se obtiene de la grasa de diversos alimentos como el pescado azul, los lácteos y la yema del huevo

Y lo mejor de todo es que una vitamina tan beneficiosa y con tanto potencial sobre la salud, la tenemos al alcance de nuestra mano. Como ya os he comentado antes, la fuente principal de vitamina D es el sol, que, en contacto con la piel, comienza a sintetizarla. Con 10 minutos diarios sería suficiente, pero de manera natural podemos obtener la vitamina D del pescado azul (salmón, sardinas, atún, bacalao) tomado 3 veces por semana, huevos,  4 veces por semana, y lácteos, que, si son desnatados, deberán estar enriquecidos en vitamina D y tomados diariamente un mínimo de 4 raciones al día.

Podemos obtener la vitamina D del pescado azul (salmón, sardinas, atún, bacalao)

Y conviene recordar que, aunque son muy ricas en vitaminas y minerales, las frutas y hortalizas carecen de esta vitamina, ya que ésta se localiza principalmente en la grasa de los alimentos.

Para alcanzar unos valores óptimos de vitamina D es muy frecuente la administración de suplementos, especialmente en los meses de otoño e invierno

Si a pesar de estas medidas no alcanzásemos los valores mínimos recomendados de vitamina D, será nuestro médico de cabecera el que indique el tipo de suplemento que tenemos que tomar, si tenemos que hacerlo, la dosis y la duración del tratamiento para conseguir unos niveles óptimos y sostenidos de vitamina D.